El Covid crea 200.000 autónomos zombi, siguen de alta solamente por la ayuda pública

De los 470.000 trabajadores por cuenta propia que a día de hoy cobran la prestación por cese de actividad, 193.000 prevén echar el cierre y darse de baja del RETA cuando dejen de percibirla.

Hablando en porcentajes, más del 40% de los autónomos prevén que su negocio acabará echando el cierre y se darán de baja de la RETA una vez dejen de recibir dicha prestación, así lo refleja el barómetro de la Federación de Autónomos ATA.

Después de un año de pandemia, el colectivo de autónomos sigue sin divisar el final del túnel. Al contrario, tres de cada cuatro trabajadores por cuenta propia aseguran que su facturación en el primer trimestre de este año ha sido incluso peor que en el mismo periodo de 2020, cuando las garras del Covid daban sus primeros zarpazos económicos.

El resultado de esa persistente y prolongada destrucción de actividad es un reguero de negocios zombis que solo se mantienen en pie gracias a la respiración asistida del Ejecutivo. De hecho, cuatro de cada diez autónomo prevén darse de baja del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) una vez dejen de recibir esa prestación.

Así lo refleja el barómetro de abril sobre la situación del colectivo presentado ayer por la Federación de Autónomos ATA, cuyo presidente, Lorenzo Amor, insistió en que las ayudas directas de 7.000 millones llegan tarde para decenas de miles de negocios. “Las ayudas directas llegan muchos meses más tarde de lo que las solicitamos. Es más, llegan mucho más tarde al BOE, porque a las cuentas de las empresas no lo harán hasta verano”, denunció Amor, quien urgió a impulsar “cuanto antes la prórroga del cese de actividad para los autónomos y buscar una salida a la regulación de los ERTE, cuyo plazo expira el 31 de mayo”.

En relación a  los subsidios, el propio Amor admitió que “no podemos seguir pagando con dinero público unas prestaciones sociales de alguien que no va a continuar con la actividad”. A este respecto, el presidente de ATA puso encima de la mesa la posibilidad de que los autónomos que no esperan mantener su negocio accedan a una prestación durante cuatro meses pero sin la obligación de seguir afrontando su cotización a la Seguridad Social.

El termómetro de la actividad en España sigue arrojando temperaturas gélidas, con 350.000 autónomos que en abril siguen con su actividad cerrada, mientras que solo el 30% del colectivo está funcionando al 100%.

En un contexto, además, en el que la morosidad afecta ya prácticamente a un tercio del colectivo, mientras España se adentra en la cuarta ola de la pandemia a pesar del proceso de vacunación (todavía muy lento), las restricciones siguen golpeando con dureza a la mayoría de los autónomos, con epicentro en sectores como la hostelería, el comercio o el ocio.

Así, el barómetro de ATA refleja que el 63,9% del colectivo padece todavía cortapisas de algún tipo, mientras que el 52,2% advierte de que, pese a tener abierto su negocio, está funcionando solo al 50%. Un año después de la irrupción de la pandemia, la normalidad sigue siendo la más rara avis: sólo el 28,8% asegura estar abierto y funcionando con total normalidad.