España recaudaría lo mismo con un tipo de IVA único del 10%

Tiene el impuesto más ineficiente del entorno y solo lo supera Chipre en toda Europa.

La multitud de exenciones y tipos reducidos crea un complejo sistema que tumba completamente los ingresos.

España recaudaría lo mismo a través del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) con un tipo único del 10% frente al actual sistema, que mantiene un tipo general del 21%. España tiene el IVA más ineficiente del entorno, con la segunda mayor brecha de tipos –solo superada por Chipre– en toda Europa. La configuración actual, con muchas exenciones y tipos reducidos, tumba los ingresos a tal nivel que permitiría alcanzar los mismos con un flat tax (tipo único) de menos de la mitad. El montante global en 2017 de beneficios fiscales en el IVA para dicho ejercicio, uno de los últimos años auditados fue de 47.380 millones de euros. El 62,5% de dichos beneficios corresponde a las exenciones y el 37,5% restante a tipos reducidos. Concretamente, los beneficios fiscales generados por los tipos reducidos suponen 29.597 millones de euros, de los cuales un 30% están generados por bases gravadas a tipo superreducido y el 70% restante a tipo reducido.

La comparación de la recaudación de IVA de 2017, con el montante de beneficios fiscalesrefleja el elevado coste recaudatorio de exenciones y tipos reducidos. “A modo de ejemplo, la eliminación de todos esos beneficios fiscales permitiría mantener la recaudación actual del impuesto aplicando un tipo único general próximo al 10%. Este sencillo ejercicio deja constancia de las potenciales ganancias de recaudación del impuesto con tipos mucho más reducidos que los existentes en la actualidad”, explican José Félix Sanz Sanz y Desiderio Romero Jordán en uno de sus últimos artículos analíticos publicados por Funcas.

Desde la entrada en vigor de este impuesto en 1986, existe un catálogo de servicios considerados exentos que pueden ser agrupados en siete categorías. Entre ellas, servicios postales, servicios médicos, hospitalarios y de asistencia social, servicios de educación y formación profesional, servicios prestados por entidades sin fines de lucro y federaciones deportivas, loterías y apuestas del Estado, servicios financieros y seguros y alquiler de vivienda habitual. 

Por diferentes motivos socioeconómicos, dicho conjunto de servicios está exento en el IVA, a diferencia de la gran mayoría de servicios que son gravados con el tipo general del impuesto. Desde la reforma de 2012, el citado tipo general es del 21%, en tanto que los reducidos son del 4% y del 10%.

Los tipos reducidos son, por tanto, dos excepciones contempladas en la norma respecto al tipo general del 21%. “Debería llevarse a cabo una revisión del listado de bienes y servicios con tipos reducidos y superreducidos porque hay demasiadas inequidades, pero eso también ocurre en el ámbito de las exenciones internas y nadie parece aludir a ellas”, explica el fiscalista Esaú Alarcón, socio de Gibernau Asesores. Alarcón subraya la importancia de la gran presencia de deducciones fiscales. “Hay que tener en cuenta que algunas de las deducciones previstas en la diversa normativa tributaria son exenciones técnicas, muchas de ellas para evitar la doble imposición, y no deberían alterarse en modo alguno”, considera sobre este asunto. En cualquier caso, Esaú Alarcón destaca que “sí que existen deducciones fiscales, algunas de ellas auténticas subvenciones, que podrían eliminarse”. El fiscalista apunta a la exención del artículo 7.p) de la Ley de Renta para trabajadores expatriados. “Nació en un contexto económico muy diferente del actual y se ha convertido en un chollo para empleados de multinacionales que hoy en día no tiene sentido”, explica. “Lo mismo ocurre con las diversas exenciones en cuota del IRPF como la de 1.200 euros para madres trabajadoras, ¿y las madres que no pueden disponer de empleo?, y otras”, concluye. 

Los impuestos sobre el valor añadido (IVA) representan aproximadamente una quinta parte de los ingresos fiscales totales en Europa. Sin embargo, los países europeos difieren significativamente en la eficiencia con la que recaudan los ingresos del IVA. “Una forma de medir la eficiencia del IVA de un país es la brecha del IVA . Esta medida analiza la diferencia entre los ingresos por IVA realmente recaudados y los ingresos por IVA recaudables bajo un IVA ideal que se aplica a la tasa estándar sobre todo el consumo final. La diferencia en los ingresos reales y potenciales del IVA se debe a 1a falta de cumplimiento del IVA y las opciones de política para eximir ciertos bienes y servicios del IVA o gravarlos a una tasa reducida”, explica Elke Asen, analista de políticas en el Center for Global Tax Policy de la Tax Foundation. 

La mayor brecha España es el segundo país europea con una brecha del IVA más abultada, en el 26,97%, solo superada por Chipre. “Hay ciertos servicios, como las rentas imputadas, la provisión de bienes públicos y los servicios financieros, que están exentos.

Los expertos coinciden en que, en España y en plena crisis por los efectos del coronavirus, una subida del impuesto y una revisión rápida y agresiva del listado de bienes con tipos reducidos, penalizará el consumo, a las familias y a las personas con menores niveles de renta. El tipo de IVA general español es del 21%. La media del tipo en la Unión Europea es de un 21,48%.