Sánchez restringirá los despidos en las empresas con elevados beneficios

El presidente del Gobierno anuncia un plan de choque juvenil para formar y dar empleo a un millón de personas hasta 2023, con una inversión inmediata de 1.800 millones de euros. 

“Claro que hay que derogar cosas del PP, pero también actualizar el mercado laboral” 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, advirtió ayer a las empresas con elevados beneficios que, sin embargo, hacen grandes despidos colectivos, de que piensa reducir esas prácticas en todo lo posible. Las palabras del presidente coinciden con los expedientes de regulación de empleo (ERE) que, recientemente, han planteado CaixaBank, con 7.791 despidos, y BBVA, con 3.330. En el Congreso de UGT, celebrado en Valencia, Sánchez renovó los ataques del Gobierno a esta práctica, que también se puede extender a empresas de todos los sectores. Sobre todo, si los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), que protegen el empleo mediante la suspensión del contrato y la prestación por desempleo, se convierten en un ERE. En este caso, las empresas ya pasan a despedir a los trabajadores, mediante distintas fórmulas. Por ejemplo, la extinción directa de los contratos, las bajas incentivadas, las prejubilaciones o las jubilaciones anticipadas. En este contexto, y en medio de una ola de aplausos de los delegados sindicales, el presidente anunció que va “a trabajar intensamente con los sindicatos para mitigar al máximo los ERE en aquellos sectores en los que los beneficios empresariales no los justifican”. 

Sueldos millonarios

“No podemos permitir –dijo el presidente– que haya sectores ganadores, que pagan millonarios sueldos a sus ejecutivos, que no han dejado de crecer y crecer y crecer durante la pandemia, como lo han hecho con sus dividendos y con sus bonus”, dijo Sánchez. También la vicepresidenta Segunda para Asuntos Económicos del Gobierno, Nadia Calviño, se ha referido en otras ocasiones a esta cuestión. En todo caso, un anuncio similar al del presidente hizo en el Congreso de los Diputados, la vicepresidenta Tercera y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. “La reforma laboral del PP impide que a día de hoy podamos actuar en los despidos colectivos. Hay que buscar una fórmula que permita actuar [a la Administración]”, dijo la vicepresidenta. Conviene recordar que la reforma laboral que hizo el Gobierno del PP en 2012 suprimió la autorización administrativa previa al despido colectivo. En todo caso, junto a esta dura crítica a la banca, Sánchez anunció un plan de empleo juvenil o un programa de choque, hasta 2023, para reducir el desempleo en este colectivo. Sánchez quiere facilitar la formación y la contratación de un millón de jóvenes hasta 2023. Según Trabajo, con la ayuda de los fondos de recuperación de la Unión Europea, la inversión prevista es de 1.800 millones, aproximadamente, aunque el presidente llegó a hablar de 3.000 millones de euros.

 Los 1.800 millones de euros se desglosan en los siguientes programas: 765 millones de euros para que, fundamentalmente, el Gobierno y las comunidades autónomas puedan contratar graduados universitarios en relación con el medio ambiente, la digitalización y la investigación tecnológica. El objetivo es un contrato temporal, de hasta un año de duración, para que adquieran experiencia profesional en estas materias. Un segundo programa es la subvención del salario a los jóvenes investigadores en Ciencia y Tecnología que sean contratados por las administraciones y las empresas. En tercer lugar, el Gobierno quiere relanzar la formación profesional relacionada con estos temas en las escuelas taller. Las comunidades autónomas tendrán otros 600 millones de euros para sus propios programas de formación dual de jóvenes. Y otros 450 millones para profundizar en la formación digital de los trabajadores.

La vicepresidenta Segunda y responsable económica del Gobierno, Nadia Calviño, volvió ayer a frenar los deseos de Yolanda Díaz, vicepresidenta Tercera y ministra de Trabajo, de derogar completamente la reforma laboral que hizo el Gobierno del PP en 2012. Por la mañana, Díaz repitió en el Congreso de los Diputados lo que dijo el martes en el cónclave de UGT: que va a derogar la reforma laboral del PP. Es más, de forma enigmática insinuó que asumirá las responsabilidades políticas correspondientes, si antes de final de año no ha conseguido cambiar completamente la legislación laboral. “Si antes de diciembre esto no está bien hecho, yo compareceré, rendiré cuentas [en la Cámara Baja] y haré lo que tenga que hacer”, como si estuviera pensando en la posibilidad de dimitir. No obstante, en el mismo Congreso de UGT, Calviño puso freno a los anhelos reformadores de Díaz. La responsable económica reiteró que “hay que corregir algunas cuestiones sobre las reformas laborales del pasado”, y abogó “por mirar al futuro y asegurar un marco de trabajo que permita crear empleo de calidad”. Calviño explicó que “los problemas del mercado de trabajo español no vienen de ahora y de una reforma laboral u otra”, sino que “desde hace mucho tiempo, España arrastra tasas de desempleo estructural y de paro juvenil muy superiores al resto de países europeos, así como unos niveles de temporalidad muy elevados”. Sánchez dijo que “la izquierda, ya sea la política o la sindical, no sólo tenemos que decir que vamos a desmantelar, también que vamos a avanzar”. El presidente continuó: “Hay compañeros que me dicen: ‘Tienes que decir derogar la reforma laboral’, pero desde el Gobierno y de cara a la sociedad española cuando hablamos de revisar a fondo el mercado laboral, por supuesto que hay que derogar cosas que hizo el PP cuando estaba en el Gobierno, pero hay otras muchas cosas que tenemos que actualizar y que tenemos que modernizar del mercado de trabajo”